Faltas
Cualquier desviación de los criterios antes mencionados se considera una falta y la gravedad de ésta en función al grado de la desviación del Patrón Racial. A continuación se exponen todos los defectos en las siguientes tablas:
1. Defectos Descalificables Generales
- Monorquidia.
- Criptorquidia.
- Albinismo.
- Prognatismo.
- Enogmatismo.
II. Defectos Descalificables Específicos de la Raza
II. A. Morfoestructura y Faneróptica
Cabeza
A. En la dentición
- Ausencia de más de dos premolares.
- Ausencia de algún incisivo o canino.
B. En las orejas
- Orejas no completamente erectas.
- Orejas amputadas.
C. Ausencia de stop.
D. En los ojos- Iris de color azul o verde
E. En la forma de la cabeza
- Cabeza estrecha.
- Cabeza ancha.
Extremidades
- Presencia de garras o espolones.
- Graves defectos de aplomos.
Cola
- Cola amputada.
- Cola larga.
Pigmentación
- Presencia de negro u otro color que nos sea blanco o canela en cualquiera de sus tonalidades.
II.B. Funcionalidad
- Latir en falso.
- Cobro imperfecto.
- Falta de resistencia y agilidad en la caza.
- Miedo al disparo.
- Ritmo de caza muy despacio.
FUNCIONALIDAD DEL PODENCO ANDALUZ
Al evaluar las características funcionales del Podenco Andaluz nos encontramos con un perro de temperamento sobrio, con gran vivacidad, de reacciones justas y siempre alerta. Cariñoso, sumiso y leal con su dueño, pero receloso y arisco con el extraño. De sentidos muy desarrollados: fino olfato, perfecto oído y magnifica visión. En el campo se muestra infatigable y tenaz en la búsqueda, ágil de movimientos y muy veloz en los terrenos quebrados.
Como dijimos anteriormente, la morfología está estrechamente ligada a la función. Por tanto al considerar las aptitudes de esta raza hemos de decir que el Podenco Andaluz está excepcionalmente dotado para la caza, realizando perfectamente todo tipo de empleos, tanto en la caza menor como en la caza mayor.
Caza Menor
Dentro de la caza menor es excelente en la de pelo, resultando insustituible en la cacería del conejo donde pone a prueba todas las cualidades; localiza la pieza con su gran olfato, la persigue latiendo ayudado por la vista y oído y en muchas ocasiones llega a alcanzarlo él mismo, llevándolo a la mano de su amo. Esta tarea, característica de las Tallas Mediana y Chica de este raza, aunque no exclusiva, puede ser desarrollada con un sólo ejemplar, en pareja o bien en grupo, formando una recova.
Es en este arte donde el podenco andaluz resulta el máximo especialista, no alcanzado por ninguna otra raza, debido a su peculiar modo de cacería donde un grupo de perros baten el monte, y al detectar o mostrar uno de ellos la pieza el resto actúan muy compenetrados sabiendo instintivamente cada uno su función: rodean los matorrales, las zarzas o los májanos, para así poder cortar el paso del conejo, cerrar la salida natural o vía de escape, evitando la posible huida. Acechan a la presa en su salida y lo ponen a tiro del conductor.
En la caza de pluma es muy acertado, siendo utilizado principalmente para la perdiz y codorniz, donde en numerosas ocasiones hace una muestra perfecta, como si se tratase del mejor perdiguero. Además, también se utiliza en los puestos para el cobro del zorzal, la tórtola y la paloma. Se muestra como un excelente auxiliar debido a que realiza siempre un cobro perfecto, inmejorable, independientemente del terreno donde se encuentre. También puede ser utilizado como cobrador de todo tipo de anátidas en el agua, ya sea marismas, pantanos o ríos.
Otra utilidad que presenta dentro de la caza menor es la de "Quitaor", bien en las recovas o bien acompañando las colleras de galgos en la caza de la liebre. Esta función la lleva a cabo normalmente un Podenco Andaluz de Talla Grande, pero sin descartar ni la Talla Media ni tampoco la Chica, ya que para esta tarea se requiere al perro más fuerte, al más respetado entre ellos, al líder del grupo, y si la recova sólo la forman ejemplares de la Talla Media o Chica, uno de ellos siempre resalta por esta función.
De este perro se dice que es "de vientos altos y que va derecho a las piezas", pero si en el terreno donde nos hallamos existe mucha caza, no tiene tiempo de levantar y seguir las piezas sino que se dedica exclusivamente a cobrarlas y arrebatarlas del resto de compañeros para así entregarlas a su dueño.
Cuando hablamos de la caza de liebre con galgos el único quitaor posible es el Podenco Andaluz de Talla Grande, pues un perro de su porte es el que puede imponerse a los galgos. Normalmente las piezas son perseguidas por cuatro o cinco galgos, y es totalmente imprescindible la presencia de uno de estos Podencos para evitar que los galgos dañen la pieza, la estropeen o incluso la devoren. En muchas ocasiones, el quitaor con sólo gruñir a sus compañeros a larga distancia es suficiente para que estos la dejen en sus manos. En caso contrario el Podenco Andaluz tendrá que imponer su dominio, mostrando sus armas e incluso llegando a la pelea.
Por otra parte, si entramos a describir específicamente este trabajo diremos que, primeramente se encargan de localizar las piezas, levantarlas del encame y proceder su persecución. Acto seguido se sueltan los galgos que corren tras la liebre hasta hacerla presa. Normalmente una carrera de galgos puede alejarse varios kilómetros, perdiéndose de la vista de los galgueros, y una vez más, la ayuda del quitaor es inestimable. Pero si la liebre escapa y se refugia en alguna cobertura, el podenco entra de nuevo en acción volviendo a levantar dicha pieza para ponerla a disposición de los galgos. Esta acción se repite una y mil veces hasta que los galgos hacen presa la liebre. Entonces el quitaor la cobra y entrega a su dueño.
Caza Mayor
Al hablar de la caza mayor, hemos de referirnos obligatoriamente a las monterías con rehagas, entendiendo como tal un conjunto de perros que guiados por un podenquero son capaces de resolver sobre el terreno la búsqueda, levante, persecución, acoso y agarre de las reses.
El afán cazador, su atención, su forma de latir corriendo, su agilidad en los quiebros y recortes, su resistencia al subir y bajar por peñascos y en atravesar la espesura y recortes, su resistencia al subir y bajar por peñascos y en atravesar la espesura del monte, hacen que el Podenco Andaluz sea el protagonista de cualquier rehala. La estructura clásica de una rehala tiene como principal componente al Podenco Andaluz de Talla Grande, de Pelo Duro y Largo, en las labores de perros "buscas" y perros de "acoso"; algunos ejemplares de Talla Mediana o Chica como "perros de punta", además de Mastines o Amastinados como "perros de agarre". Hasta no hace mucho tiempo no era infrecuente encontrarse una pareja de Alanos a cargo de esta última función.
Esta raza desarrollada en la orografía andaluza ha llegado a adquirir unas cualidades en montería difícilmente superables. La batalla, que tiene como fin último el dar caza al jabalí o venado, se compone básicamente en una secuencia en la que primeramente se detecta y levanta la pieza por parte de los perros de punta; seguidas de la persecución y acoso de la misma hasta conseguir acorralarla, paso previo al agarre, que puede realizarse por los mismos podencos gracias a su gran valor o bien puede delegarse dicha función a perros de presa propiamente dichos.
Guardería.
No podemos olvidar la labor de guarda, tradicional en todos los cortijos andaluces, que los ejemplares de Talla Grande han realizado históricamente (Sarazá Ortiz, 1963). Su vigorosidad, corpulencia así como su carácter arisco y receloso frente a los extraños han sido aprovechados para estos fines en los momentos que no salían de caza.
Todos estos empleos referidos a nuestro Podenco Andaluz son producto de la prodigiosa adaptación ecológica a los difíciles terrenos de la geografía andaluza y las exigencias funcionales que les han sido demandadas hasta la fecha. De ahí que la raza se encuentre actualmente en un excelente estado genético siendo deber nuestro conservar esta riqueza cinófila en el conjunto de las Razas Caninas Autóctonas Españolas.
|